El plan español para prohibir sabores de vapeo choca con Europa
El nuevo Real Decreto promovido por el Ministerio de Sanidad español, cuyo objetivo es endurecer la regulación sobre productos del tabaco y sus derivados, está encontrando importantes obstáculos en su avance por Europa. Entre las medidas más polémicas se encuentra la intención de prohibir todos los sabores en cigarrillos electrónicos, salvo el de tabaco. La justificación oficial: reducir el consumo entre menores. Sin embargo, la evidencia reciente cuestiona la efectividad de esta medida.
Un ejemplo especialmente relevante es el caso de Dinamarca, país que en abril de 2022 aplicó una prohibición similar: eliminar todos los sabores en los cigarrillos electrónicos, incluidos los que no contienen nicotina, con la excepción del tabaco y el mentol. El objetivo era el mismo: reducir el atractivo de estos dispositivos entre los jóvenes. No obstante, dos años después, los resultados reflejan una realidad muy distinta a la esperada.
Según la encuesta nacional sobre el uso de nicotina en Dinamarca publicada en 2024, los sabores más consumidos entre la población siguen siendo los afrutados (63 %), mentolados (32 %), dulces (23 %) y, en último lugar, el sabor a tabaco (18 %). Esto no solo pone en duda la efectividad de la medida, sino que además refleja un aumento significativo del uso de sabores afrutados, prohibidos desde hace dos años, cuya prevalencia ha crecido un 10 % desde 2022. Incluso el sabor mentolado, uno de los pocos permitidos, ha subido en popularidad, mientras que el sabor a tabaco ha perdido presencia, cayendo un 8 % respecto al mismo año.
Mientras tanto, Suecia puede presumir de tener una de las tasas de tabaquismo más bajas de toda la zona euro. Desde 2004, las tasas de tabaquismo suecas han caído en picada del 16,5 por ciento a sólo el 5,3 por ciento, efectivamente logrando el estatus libre de humo muy por delante de los objetivos de la UE. El secreto de Suecia no es la prohibición sino la provisión. En lugar de restringir las opciones, Suecia las extendió, asegurando que los productos innovadores de nicotina (PIN), snus, bolsitas de nicotina, vaporizadores y productos de tabaco calentado, permanecieran accesibles, aceptables y asequibles. Este enfoque integral reconoció una verdad fundamental: la mayoría de los fumadores quieren dejar de fumar, pero necesitan mejores opciones, no menos alternativas.
Estos datos evidencian que las prohibiciones no han logrado desincentivar el uso de sabores atractivos, ni siquiera entre adultos. Por el contrario, parecen haber incentivado la persistencia del consumo a través de canales informales o productos no regulados. Aun así, el Ministerio liderado por Mónica García continúa defendiendo esta línea argumental, pese a que su fundamento se debilita cuando se observan casos comparables.
El Real Decreto español, además, ha despertado recelos en el ámbito europeo. Tras un periodo de tres meses de análisis, seis Estados miembros han presentado un dictamen razonado ante Bruselas en el que acusan a España de vulnerar el principio de libre circulación de mercancías. Este paso implica que la Comisión Europea debe estudiar a fondo la norma y suspende cualquier posibilidad de aprobación al menos hasta el 28 de julio. Hasta entonces, el texto legal queda en punto muerto.
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